Foto: Archivo
Cuando el siglo XX comenzó a correr,
Cabaiguán inicio su ininterrumpido crecimiento , encabezado de una manera u
otra por la inmigración de las Islas Canarias, la tienda la Estrella, del
asturiano Faustino Cibrián y del canario Antonio Crespo, 1901, fue un ejemplo y
testigo del impulso comercial del territorio
Foto: Archivo.
Cabaiguán añora las bicicletadas, las
vueltas ciclísticas a la ciudad eran una costumbre que se ha perdido, cuando se
hacían este municipio era cuna de grandes ciclistas, aquí hombres y mujeres son
de piernas duras, en la actualidad, las féminas se llevan la corona, Yumari
González y Heidy Praderas son el ejemplo. Llamamos a retomar las bicicletadas
que ponían al pueblo de pie y el ciclo era el mismo con que se buscaba el pan,
se iba al campo o se trasladaba el niño a la escuela.
Foto: Aramis Fernández.
Aunque es común en los campos de Cabaiguán,
ver una buena nida de huevos, nunca deja de sorprender como las gallinas los
juntan y calientan hasta el nacimiento del polluelo. Esta vez una de las pocas
que la futura madre sale del nido, pude captar las posturas, que muy pronto ya
te mostraré convertidas en pollitos, cantando sus primeros pío, pío.
Cada vez que llega los primeros días del
mes de noviembre los cabaiguanenses recuerdan el natalicio de su querida Cruz
Elia.
Nuevamente, este 7 de noviembre, Guayos besa
a su Novia.
Crucelia, como cariñosamente le llaman
unos, Cruz, como le llaman otros, está de cumpleaños. Sin perder su dulzura, su
sencillez y con plena capacidad mental recibe el agasajo con una dulce sonrisa,
agradecida de vivir para los demás.
Muchos años han transcurrido en que los
vecinos de Santa Julia, conocieron que había nacido una nueva hija al
matrimonio formado por Miguel y Pura.
En un ambiente de humildad, trabajo y
sentimiento transcurrieron los primeros años de Crucelia Hernández Hernández.
Su formación cultural dio comienzo en la
modesta escuela de Santa Julia, en Taguasco.