Homo; avancemos

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Involucion-humanaHomo; avancemos,  es una sección que a partir de hoy comienza a publicarse cada lunes en www.rcabaiguán .cu, vinculada al rescate y formación de valores en la sociedad cubana a través de la mirada crítica donde la parodia llama a la reflexión de cada uno de los habitantes de la isla a fin de elevar la educación de la sociedad.

Hasta el momento la redacción digital de este sitio cuenta con ocho capítulos escritos por el profesor de derecho Arturo Manuel Arias Sánchez, quien se desempeña en la Facultad de Humanidades de la Universidad José Martí de la ciudad de Sancti Spiritus.

Las escenas como él llama a cada capítulo compara la sociedad romana con las vivencias actuales de Cuba en torno al cumplimiento de las normas morales, códigos éticos y respeto a las leyes a fin de crear conciencia de cambio y verdaderos atributos educativos en relación con el nivel de instrucción de los ciudadanos.

Preámbulo:

Por: Arturo Manuel Arias Sánchez (Profesor de derecho)

“Hemos percibido con dolor, a lo largo de los  más de veinte años de período especial, el  acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás…”.

 “Es sabido que el hogar y la escuela conforman el sagrado binomio de la formación del individuo en función de la sociedad y estos actos representan, ya no solo un perjuicio

social, sino graves grietas de carácter familiar y escolar…”.

                                                                                                                                   Raúl Castro Ruz

Afirman los entendidos en la materia que los griegos legaron a la civilización occidental el arte estatuario, extremo que está por comprobarse; lo que sí es indubitado es que los romanos impusieron su derecho a pueblos vecinos y sojuzgados; su hegemonía esclavista fructificó en su ordenamiento jurídico cuyas instituciones y técnicas trascendieron hasta nuestros días.

El pueblo romano, verdadero crisol de razas, distinguía entre su vida pública y su vida privada. Se sometía a la costumbre de los ancianos y a la ley; en privado, el jefe de la familia exageraba su libertad patriarcal.

Los romanos admiraban el patriotismo por sobre los sentimientos personales. Sus crónicas y hechos históricos confirmados, así lo demuestran.

Los cubanos, no menos patriotas que aquellos, validados por nuestro acaecer libertario,  en las últimas dos décadas han experimentado una sensible pérdida de valores, reconocida por las más altas autoridades de la nación, solo que, a diferencia de los itálicos, han privatizado lo público y publicitado lo privado, en enmarañada red de malas costumbres trenzadas con irreverencias al sistema jurídico y ético del país.

Entonces, el parangón se entabla, sorteando el tiempo histórico, entre romanos de la antigüedad y cubanos de hoy, revelando el vivir de aquellos en la parodia de estos, quizá en situaciones de comicidad que nos promueve, más un rictus de amargura en los labios, que una risotada noble e ingenua.

Cuando se quiebran las normas de la convivencia social zozobran la decencia y la virtud de nuestra civilidad.

Impidamos por todos los medios, el humor negro incluido, tan calamitoso evento que se abre paso a zancadas entre los cubanos.

Sean los estudiantes universitarios, y particularmente los que cursan la carrera de Derecho, valladar contra esta arremetida.

Mutatis mutandis.

“… la enfermiza Roma, ¡cuna del pensamiento viejo, horno del pensamiento nuevo, casa del arte, pensamiento eterno!”

                                                       José Martí

 

 

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